miércoles, octubre 18, 2006

Supertramp - Crime Of The Century (live)

tarde, pero seguro...

jueves, octubre 05, 2006

Lisa Stanfield - All Around the World

Chorus:
Been around the world and I, I, I
I can't find my baby
I don't know when, I don't know why
Why he's gone away
And I don't know where he can be, my baby
But I'm gonna find him
Nessum Dorma

With scenes from Andrew Lloyd Webber's The Phantom of the Opera 2004 movie starring Gerard Butler and Emmy Rossum.
Supertramp - My Kind of Lady

revival en black and white.

lunes, octubre 02, 2006

PEQUEÑO LAROUSSE ILUSTRADO DE LA LENGUA MISIONERA

El Misionero no es antipático, es un "argél"

El Misionero no se pone de novio, se "arregla"

El Misionero no conquista mujeres fieras, es un "bagallero"

El Misionero no pega, da una "pateadura"

El Misionero no es travieso, es "cabezudo"

El Misionero no agarra, "cacha"

El Misionero no va de fiesta, sale de "pachanga"

El Misionero no es elegante, es "caté"

El Misionero no está borracho, está "caú"

El Misionero no tiene buen nivel, es "cotizado"

El Misionero no anda borracho, anda "curdo"

El Misionero no hace favores gratis, hace "changas paraguayas"

El Misionero no sale con una señorita, anda "con una guaina"

El Misionero no es cornudo, es "guampudo"

El Misionero no se divierte, se "halla"

El Misionero no maltrata, "judéa"

El Misionero no pone llave, "llavéa"

El Misionero no es primitivo ni mediocre, es "mencho"

El Misionero no dice apurate, dice "metéle"

El Misionero no miente, "muléa"

El Misionero no se emborracha, se agarra un "pedal"

El Misionero no se aburre, se "picha"

El Misionero no es mal perdedor, es "pichado"

El Misionero no come helado palito, toma "picolé"

El Misionero no anda corto de dinero, anda "puádo"

El Misionero no te dice basta, te dice "Ya dá ya"

EL Misionero no es petiso, es "tape"

El Misionero no da un coscorrón, da un "tongo"

El Misionero no tiene el motor de su auto preparado, lo tiene "mandiocado"

El Misionero no falleció, "capotó"

El Misionero no tiene hambre, tiene "lija"

El misionero no dice "la vi o lo vi", dice: le vi

En Misiones no hay pibes maleducados, hay "pendejos de mierda"

En Misiones no se toma champagne, se toma "champú"

En Misiones las mujeres no son histéricas, son "santoró"

En Misiones no se atraviesa, se "bandéa"

En Misiones no hay personas feas, hay "bagartos"

En Misiones no hay putas, hay "cueros"

En Misiones la fiesta no termina, "opama"

Expresión de admiración: "Güeeeeeso pelado"

Expresión de incredulidad: "vó nomá sabé", "chiquelé" "Gua-ú"

Orden de ejecutar una acción: "Encajále", "Sacudíle", etc.

Amenaza-advertencia: "No te aya hacé el loco ehhh"

Expresión de afirmación: "Má vale"

Expresión de compasión por el prójimo: "Angáaaaa pobreciiiiiito"

El misionero no se niega, dice: ¨mi piiicho para vo´¨

En Misiones es un piropo: ¨que hermosa tanga¨.

El misionero no dice que no, dice: ¨yagüá¨

miércoles, septiembre 06, 2006

Sinead O'Connor - Nothing Compares To You

te amamos!
Presidenta, secretarias y cuerpo pachanguero de tu club de fans.

martes, septiembre 05, 2006


Happy 60´Birthday Freddy!

lunes, septiembre 04, 2006

INXS - By My Side

lástima que percó ¿no?

sábado, agosto 26, 2006

Don Johnson - Tell It Like It Is

jaja! si queés te mando la apertura de Miami Vice también...
Walking on the chinese wall- Philip Bailey

Comentario para el remember:
Julio:- ¡Subí el volúmen Lecho!¡qué tema!-
Claudia:-Si! y con lluvia mejor!-
jaja! noche loka!

viernes, agosto 11, 2006

SADE kiss of life

cálido & urbano ¿no Jules?
Mariah Carey- Vision Of Love

tus pedidos...son órdenes my Lord!

martes, agosto 08, 2006

Barry White - Can't get enough of your love babe

lunes, agosto 07, 2006

jueves, julio 06, 2006

miss sarajevo u2 and luciano pavarotti original version

Too much Love 4 U Jules!

lunes, mayo 15, 2006

El sentido de la vida

Me he pasado la vida tratando de encontrarle a ésta un sentido. Tanto desde el punto de vista filosófico o metafísico, el por qué existimos, para qué existimos, a dónde vamos…He visto en esta vida, también, que estaba dotado de un talento. No se para qué sirve bien, pero lo uso, y con él vivo. Encontré qué Dios Es, por sobre todas las cosas, y que no me ha desamparado y que, siempre, ha escuchado mis oraciones. Me interrogué mil veces: ¿y si me desampara?, y me acordé de Job…; y supe que el desamparo puede llegar a la casa del Justo.
De un tiempo a esta parte, merced a una curiosidad innata que tengo y me acosa desde niño me puse a otear más allá del horizonte. Vi muchas cosas, y me dije: “no por no tener nada he de quedar desamparado; desamparado está aquel que no sabe nada de nada de nada, y yo se algo de todo”. Son verdades, luego las que contemplé en esa profunda mirada más allá, unas hermosas, la del Amor de Dios, que se pasea como en aquel vergel ideal del Edén como un viento que es el Espíritu; otras son tan indeseables de haberlas conocido, y por desgracia son, las más de las veces, las que acontecen. Qué Caín y Abel todavía son un paradigma. Que el primero sigue caminando la tierra. Vi que todos los días sale el sol, y que luego de un día se pone para dejar en libertad a la oscuridad, y a todas sus conductas desde el sueño hasta la más mala de las muertes. Noté, por otra parte, que el dinero y su posesión dominan casi todas las cosas relacionadas con la existencia. Tal como niños que juntan frutos, el hombre se la pasa siempre buscando dinero. En una búsqueda que es interminable. Más allá de lo básico, descubrí que el hombre se aburre luego de las cosas que adquirió con ese dinero, esencialmente, descubrí que ese dinero no puede comprar Amor, ni Talento, ni devolver la mirada del niño que se fue alguna vez.
Vi que es mejor dar que recibir. Se es potente dando, se es impotente recibiendo, sin dar nada a cambio. Mejor, me dije, doy algo de lo mío y recibo algo de los demás. Y supe que eso era el trabajo. Que lo otro era ser un mendigo.
Y vi que el trabajo transformó al hombre. Y vi que el hombre carece hoy de trabajo, y que el alma de la haraganería, ciertamente, cansa a todos a la hora de levantarse como dice Eclesiastés.
Vi que algunos imponen a otros cargas pesadas y se aprovechan, y que esas cargas ellos ni siquiera pueden llevar, como dijo hace más de 2000 años un galileo joven llamado Jesús, a quien crucificaron y pusieron una corona de espinas, aquellos que hoy son iguales, son los que nos gobiernan, y deciden por nosotros y que hipócritamente concurren los días patrios a la iglesia pero sólo miran un hombre clavado a un madero…
Vi que hay mucha música en el aire. Y que esto es hermoso. Que los ojos, miran muchas cosas hermosas y también feas. Que oímos poco y hablamos demasiado.
Pero también vi que cada uno de nosotros cree haber descubierto la verdad, y que de ese modo, se apabulla y discrimina al otro. Que la diversidad es fantástica y maravillosa, pero que existen demasiados hombres de un “solo libro”. Me dije: ¿así cómo vamos a aprender del budista, del agnóstico, del sordo, del mudo, y del ciego, sobre todo?
Y vi muchas otras cosas. Y callé…; me dije: “basta ya de mirar, por hoy”, y me retiré en silencio calle abajo a buscar el necesario pan sobre la mesa y el abrazar a mis hijos, sin decirles nada, total a ellos tocará ir descubriendo este Milagro denominado “Vida”; dejé de mirar porque vi mi propio final, pasar…
Al llegar a casa destapé un vino tempranillo y mientras lo disfrutaba en su copa, sentí que el corazón nunca miente…y de pronto sentí ese viento, como en aquel Jardín del Edén, no me avergoncé ya de mi desnudes y sonreí, porque mi Espíritu y mi Alma estaban en calma.-

viernes, abril 21, 2006

Yo también Julio, yo también...





Dedicado a mi amigo Julio, que dispara ideas hasta cuando camina.


Yo también aborrezco las sombras
...y la discordia que se desprende de la injusticia
y todas las clases de timbres
y la gente que anda nerviosa de mañana.

Aborrezco profundamente
las voces agudas
los exabruptos
la ansiedad
la gélida impiedad
los corazones sordomudos
y los trabalenguas
que intrigan tremendas tramas.


Aborrezco el cansancio que produce la cosa estéril
la disputa por nada o por todo
¡qué va!
la disputa es lo que aborrezco.

Prefiero quitarme las cuerdas
prefiero, tragarme el altavoz
que se adentre ahí
donde alguien, al menos alguien, me responda
y me convenza
de que hay algo más gutural
o más desagradable y preciso,
que el dolor de sabernos
un pedazo de carne
y solamente eso,
carne, sin Dios.

Finalmente deseo
despertar en un silencio absoluto
y volver a dormir
sólo unos segundos
para corroborar que el silencio y el sueño
tienen esos cuerpos que ningún cirujano logra.
Y deseo, hondamente
aprender a tolerar
para hacer de mi vida
la herencia más preciada.

Porque también aborrezco la quietud
de aquel lugar
donde no hay obra ni ciencia ni sabiduría...

martes, abril 18, 2006

Yo no opero en las sombras

Yo no opero en las sombras
no doy a cada uno lo suyo,
doy, a cada uno lo mío.
No robo del vino de mi amigo,
comparto con él hasta el bostezo.
Firmo cartas de amor
que luego abandono en los cajones
de lo inmenso.
Como inmenso es el sentir de ese amor
caprichoso.



Creo que si alguna vez fui otro,
no habré sido más que un hombre
que daba de beber a peregrinos.
No un príncipe, ni poeta, ni burgués gentilhombre.
Sino aquel, que simplemente,
daba de beber a peregrinos.
Creo que mientras tanto, esperaba,
soñaba con rever algunas leyes
del universo.
Tales como eliminar la discordia,
y tratar con más ternura
las cosas inmutables,
las piedras que no hablan.
Pero son mudos testigos.

Yo, no soy amigo de lo ajeno,
no busco más que otro
ni extraño más que otro
el necesario pan sobre la mesa.
Necesariamente pido lluvia,
de vez en cuando,
y por ahí, estío.

Para que nadie ande calzado
yo ando descalzo.
Y si alguno pasa, lo miro
nomás…, lo miro.
No entro en casas ajenas,
y respeto sumamente,
cuando alguien piensa
descabelladamente.


Yo no opero en las sombras,
tampoco me da miedo.
Si he de tropezar,
lo haré a la luz del día.
No querré quedarme
cuando parta.


Mientras tanto, mi contento
es dar consuelo a los que pasan.
Es dar de mí todo lo bueno,
porque nunca di a cada uno lo suyo,
siempre di a cada uno lo mío.

lunes, abril 10, 2006

Especulaciones sobre el ser


Iº.-
El cerebro humano no es limitado, pero es indudable que variables como la convivencia en sociedad (sea comunitaria, familiar, o interpersonal) afectan el sentido del conocimiento puro.
Lleno, entonces, de filtros o paredes, la actitud del cerebro se ve muy limitada o restringida cuando se le presenta un interrogante determinado, a veces, puede ser lo más banal, pero constituye un factor que no obtiene la respuesta adecuada.
La actitud de pensar, sobremanera abstracta, parte de premisas conocidas contiene un objeto sobre el cual se ha de pensar, un sujeto (el propio cognoscente), y está determinado por las leyes del pensamiento o físicas que se toman como inmutables en esa elaboración intelectual.
Cuando el objeto sometido al esfuerzo sobre el cual ha de girar la actividad cognoscente, es dificultoso, esto es, tiene un sinnúmero de interpretaciones, en sí mismo es prácticamente arcano o ya presumido, no puede ser demostrado conforme a las leyes de la experimentación o la lógica, la actividad intelectual cognoscitiva sobre ese objeto pasa a configurarse como de actitud subjetiva lo que perjudica notoriamente a la misma actividad intelectiva y no puede, si bien enfoca bien el objeto a conocer, definirla con exactitud.

IIº.-
En el caso del hombre, éste como ser pensante se enfrenta a variables egocéntricas o es parte del fenómeno centrífugo o centrípeto para ya saber qué es, quién es, y sobre todo para determinar la verdad de la principal duda sobre la cual gira la existencia toda: su naturaleza mortal o existencial, o su naturaleza inmortal o divina.
En el primero de esos casos, coexiste una persistencia experimental afincada en el raciocinio tan fuerte y demostrativa conforme a las leyes del pensamiento, que el ser pensante está frente a una certeza semiplena, a la cual debe en principio adherir y que paradójicamente debe destruir; es como si se partiera de la premisa mayor, para llegar a la conclusión pasando por la premisa menor. Pero, el interrogante es: ¿qué aferramiento tiene con las leyes del pensamiento o la lógica la premisa menor? Con lo que se perjudica el fenómeno del pensamiento abstracto y no se puede escapar de la primera de las premisas.
Magüer ello, si la aventura del pensamiento, devenida de la historia y en cabeza de otros seres pensantes, que partiendo de la ley del pensamiento que se denomina “inferencia” han concluído por lo menos en la existencia de esa premisa menor ante semejante esfuerzo, es posible abordar esta formidable realización cual es, por lo menos, contar con la existencia de la premisa menor y llegar a una conclusión seguida de cierta seguridad que supere el medio de la verdad total.
Entonces, el objeto del pensar especulativo abstracto es determinar si el ser humano es de ésta y para esta vida con lo cual al finiquitar su existencia esta es total, o por lo contrario, pervive hacia una existencia en la cual existe, pero no conforme a los cánones, parangones, etc., que le ofrece en vida este mundo que, esencialmente, reposa en un planeta con visos totales de habitabilidad siguiendo leyes de física, química, y de homeostasis total de vida/s, sino en un algo etéreo por llamarlo de alguna manera, o espiritual concepto aprehendido como el alma, por la propia e invariable experiencia humana íntima.

IIIº.-
Desde el nacer y hasta que el ser toma conciencia del “sí mismo” no parece existir el conflicto. El conflicto comienza con ese “sí mismo” esa noción que luego irá potencializándose o en decadencia, incluso, si las condiciones de vida del ser no dan pábulo a que sea precisamente eso: un ser pensante. En la originalidad de la rareza del ser pensante, coexiste una gran soledad, pues son pocos, y encima no tienen adherencia, sino dispersión. A través de libros, o publicaciones actualmente en Internet, se manifiestan. Raramente sus actitudes con respecto del objeto a conocer son abiertas, predomina lo maniqueo: el sí o el no, sin otra explicación que las derivadas de una posición tomada. Con lo cual si se piensa acerca de lo abstracto, sin libertad de aceptar una premisa contraria a la que ya tenía tomada el ser pensante, esto es más traducible en negativo que el mismo proceso de pensar.
Acerca de la premisa mayor: soy porque existo, existo porque sufro todos los procesos de la existencia, interiores y exteriores. Cartesiano: pienso luego existo, sería la síntesis. Y existen leyes invariables del pensamiento.
Entonces, si busco conocer desde lo abstracto, tengo que llegar a lo experimentable o lógico.
La primera premisa mayor, entonces, es la que a priori triunfa.
Puesto que la premisa menor no puede ser definida fácilmente. En síntesis reposa sobre la fe (convicción, confianza, esperanza, certidumbre íntima, etc.), pero es un paralogismo racional, es argumentativo.
De allí que hay que recurrir a un elemento – por lo menos- constitutivo de esa premisa menor. La historia del ser.

IVº.-
En la más tierna infancia del ser coexistió con él la abstracteidad del más allá de la vida en esta tierra. Pasando por el animismo, hasta llegar a lo que hoy se entiende por fenómeno mágico o religioso estructurado y hasta normado.
Sea animismo, sea un fenómeno estructurado, pasado por el tamíz de los años, por una cierta percepción de la realidad intuitiva del alma y del espíritu trascendente, esto demuestra que el ser tiene un mundo interior. Un mundo que va más allá de la lógica que realiza todos los fenómenos del planeta, del mismo elemento cosmos, o de las partículas atómicas, subatómicas, y hasta las teorías cuánticas más avanzadas.
Lo extraño con respecto de la evolución tecnológica de la especie, es que ese “sí mismo” interior, siempre es inalterable con respecto a dos elementos: alma y espíritu.
Elementos que generan los basamentos de la ultraexistencia, o por lo menos de la existencia de un Ser Superior que domina de lindes a lindes la supra, sobre y sub existencia del ser. Algún concierto de elementos de lógica primitiva determinan en el ser la concretidad de esta fórmula abstracta.
Por ejemplo, la “certeza” de Santo Agustín (Confesiones) es una variable ilógica pero perceptiva, intuitiva. Así, dice: “Conózcate yo, conocedor mío, conózcate yo, como tu me conoces a mí” “Tú eres la fuerza de mi alma: entra en ella y adáptala a ti para que la tengas y poseas sin mancha ni arruga” “Esta es mi esperanza y por eso hablo” “Yo no dudo, Señor, de que mi amor por ti es cierto. Tu palabra atravesó mi corazón y te amé. Y todo lo que me rodea – el cielo, la tierra y cuanto en ella contiene- me están diciendo que te ame”.
Vemos como el doctor de la iglesia católica apostólica romana, San Agustín, se empeña más en forzar el encuentro con el que denomina “Creador” pues, en principio dice que quiere conocerlo, y otorga la prerrogativa de terminar con la duda suya al hacerlo conocedor de su persona. Efectivamente solo la fe lo mueve, puesto que dice “Yo no dudo” o “Esta es mi esperanza y por eso hablo” lo que confluye con un alto tenor de dogmatismo, intuye la existencia de –llamémosle- Dios por la misma existencia de la tierra cuanto contiene y cuanto otro fenómeno natural extraterráqueo exista en obvia alusión a la cosmografía estelar.
Ahora, ya más racional, trata Santo Tomás de Aquino el tema. Da las cinco razones por las cuales existe el Dios. Pueden sintetizarse de la siguiente manera: 1.- el mundo es eterno (hay que ver a qué mundo se refiere, pues si solo se trata de nuestro habitat la tierra, está conminada ya a cien o años más o menos a no albergar forma de vida alguna…); 2.- el alma individual de cada hombre no es inmortal. sino corruptible y perecedera. Sólo el entendimiento, común a todos los hombres, es inmortal. Y negar la inmortalidad del alma supone tirar por tierra toda la doctrina cristiana de la salvación. Esta aserción, a más de ser dogmática, no toma en cuenta que no todos los seres tienen entendimiento, en todo caso es un entendimiento racional y terrenal, se referirá al entendimiento intuitivo que citaba más arriba?. 3.- . Existen dos verdades: la teológica -fe- y la filosófica -razón-. De este modo podían conciliarse tesis opuestas sobre el alma, p. ej.: una es verdad desde la fe, y otra lo es desde la razón. Esto no me parece muy conciliable….; quizás en la época en que Santo Tomás vivió hayan sido conciliables la razón y la filosofía con la teología, por imposición bajo pena de muerte, destierro, cárcel, o lo que se llama la verdad absoluta de la Institución religiosa imperante cuando escribía.
Ahora bien Santo Tomás era Aristotélico, y siendo así, se ceñía en un todo a esa corriente de pensamiento.
Así: su aristotelismo: a. Respecto a la eternidad del mundo, se movió entre dos aguas y sostuvo que el sistema aristotélico no implicaba necesariamente la eternidad del mundo ni el concepto cristiano de creación excluía la posibilidad de que el mundo fuera eterno: puede ser eterno y creado. b. Respecto a la inmortalidad del alma, Aquino entendió que el entendimiento inmortal del que Aristóteles habló no es único para todos los hombres, sino que se trataba de la facultad superior del alma, y ésta es inmortal. c. Y en cuanto a la doble verdad, resultaba innecesaria una vez solucionados los problemas que planteaban las dos tesis anteriores. Pero la criticó por considerarla inadmisible…
De todo ello, allega a las tesis fundamentales:
Se estructuran de este modo: a. Teoría aristotélica del movimiento: se define el movimiento como «paso de potencia a acto», siempre por la acción de algo que ya esté en acto. Dos tipos de movimiento: cambio sustancial -generación y corrupción- y cambio accidental -cuantitativo, cualitativo y local. b. Composición hilemórfica de las sustancias naturales: todo objeto natural está compuesto de materia y forma. c. Distinción entre sustancia y accidentes. d. Teoría de las cuatro causas: material, formal, eficiente y final (e interpretación teleológica de la naturaleza).
Con ser en apariencia muy serias las concepciones que conllevan una esencia de método lógico, a poco de ver o entran en contradicción, o son muy ambiciosas con respecto de probar el fenómeno divino, ignorando que, si viviese en esta época habría encontrado una razón y la experimentación de cada uno de esos asertos, apodícticos pero por convicción, (volvemos al problema de la fe).
Desde el punto de vista de dejar de lado, el eje central de toda religión que es la fe, creo personalmente que el temor es el residente de la convicción de la existencia de Dios, y por consiguiente de la ultravida. Adhiero más que los apotegmas teológicos (no filosóficos) de Aristóteles, como tales, y no a la demostrabilidad de sus apotegmas.
El fenómeno del temor por el cual se cree (otra especie de fe) pero más intuitiva, deviene paradójicamente de los existencialistas con Schopenhauer a la cabeza: “El hombre no comprende que siendo algo tan valioso para sí mismo, perezca del todo, y sabe que no hay modo alguno de librarse de su nada cuando la muerte acontezca”.
Esta fórmula antitética, es complementada por la razón, y puede ser la premisa menor.

La no comprensión de la mortalidad humana, definitiva, es lo que provoca la duda abismal, pero a la vez alimentada por una certeza de fuente intuitiva subsidiaria que plantea esta aserción: que no hay modo alguno de librarse de su nada, pero que tiene conciencia o “sí mismo” de su valor intrínseco, comprendiendo ello la facultad de conocer kantiana, el saber quién se es, por lo menos, y lo valioso que para sí (ego) contiene el ser. En religiones orientales la supresión del ego es en lo que consiste el fenómeno de la unión con Dios, pero ello no acontece en occidente. Tampoco en la rica cultura indígena de los Aztecas o Mayas, donde la sangre revestía una fundamental importancia: era la energía del Dios o dioses que fecundaban al Dios del hombre que era la tierra misma, con fenómenos anímicos como derivados de la propia naturaleza.
Pero, así se trate de San Agustín y su ánimo por ser conocido y conocer a Dios, fe mediante; como a tratar de demostrar desde el punto de vista aristotélico diagramando una base fenomenológica la existencia de Dios, pasando por la duda existencial, o las culturas indígenas, de mayor o menor grado pero todas coincidentes, todavía no puede estructurarse una premisa menor que nos lleve a una conclusión silogística.

Vº.-
La única proposición válida que se me antoja, para estructurar esta premisa menor, sin alterar la sustancia de la mayor, es que Dios existe dentro de un campo intuitivo no probable pero convictivo; en cuanto a la fenomenología, la existencia de fenómenos que quiebran ciertas leyes físicas o naturales (llamadas milagros) y estudiadas estadísticas y desapasionadamente, llevan a creer en la sucesión de estos fenómenos anormales. Es decir, la existencia de Dios se comprueba o se sostiene mediante este tipo de fenómenos, que son omnicomprensivos a todos los seres humanos como experiencia no importa su condición, y que todos, en algún sector de la vida misma hemos experimentado. Como el origen de la quiebra de una ley como la de causa-efecto, no es explicable por el carácter apodíctico del mismo fenómeno, creo que esa es la premisa menor que puede llevar a una conclusión.
Si fuese así, deberíamos efectuar la siguiente proposición: a.- Premisa Mayor: Si no estoy seguro de la existencia de Dios, y no tiene explicación lógica y comprobable, Dios no existe.- Premisa menor: Si esa inseguridad no es la base de la creencia sino la fenomenología contraria a las leyes de la naturaleza, acaecidas alguna vez dentro del mundo físico Dios existe.- Conclusión: Dios existe porque las leyes físicas y naturales no son una constante lineal, sino universal, y manifiestan rupturas no espontáneas que conllevan en este estadio del conocimiento humano a considerar como determinativo que dichas excepciones a la regla, (toda excepción a la regla confirma la existencia de la regla) sean las que precisamente determinan el objeto conocido: sí existe Dios, porque rompe el mismo esquema de conocimiento humano y rompe sus propias aparentemente inmutables, leyes físicas, etc. En algún momento y conforme a todos los seres humanos del planeta (universalidad del concepto).-
Fuera de ello, no puedo imaginarme otra forma de razonamiento y método científico que sea capaz de zanjar el interrogante. No creo en la teoría del entendimiento aristotélico y por ende de Santo Tomás, ¿acaso un loco tiene “entendimiento”? un sujeto alcoholizado y drogado en estado anormal de conciencia lo tiene? El mero movimiento en que se funda Santo Tomás de Aquino me parece desde el punto de vista científico, anacrónico y poco valedero para demostrar nada menos que la materia objeto de conocimiento. Y por ende, acudo al principio de universalidad: el grado de certeza total, no existe. Por el principio de incertidumbre. Por ende, la máxima probabilidad es lo que más se asemeja a la certeza, siendo así, cada ser humano en la tierra ha visto, o ha sentido algún tipo de fenómeno anormal en sí mismo, o en el exterior, que quiebra leyes de la lógica, la física, o el pensamiento. Sin importar ni tener en consideración círculos sociales, culturales, etc; si ello es así, solo puedo considerar la existencia de un Creador que viola en un determinado momento del principio del movimiento (tiempo) su propia ley física o química. Por aquello que la excepción confirma la regla y con respecto de este tipo de reglas, el más circunspecto pensador, está de acuerdo en que es constante lineal y universal y no puede ser quebrada ni por un solo instante, la demostración de que ello sucedió o sucede, o sucederá estadísticamente verificada, es la base de la conclusión.-
Si a ello se le acompaña que cada ser humano siente “algo” que escapa al “sí mismo” interior, o “consciencia” de algo ignorado (espíritu, alma, etc.,) se ahonda la certeza en la creencia de un Ser Superior que obviamente no tiene forma ni tampoco puede ser visto de algún punto de vista antropomórfico.
Es importante abandonar como objeto intelectivo del conocimiento la palabra fe, por su imprecisión. No así el campo de la fenomenología, ni tampoco del conocimiento kantiano, y sobre todo el de las leyes de la física que rige nuestro planeta, y, ¿el Universo? Lo que está librado al arbitrio entonces, es precisamente la certeza de la existencia de un Ser Superior Creador de todo lo conocido y lo desconocido y este arbitrio debe ser visto o sentido alguna vez por todos nosotros (universalidad).-

viernes, marzo 17, 2006

Y yo os digo




Que no desesperen
el día no ha acabado.
Ni la luz del amanecer
nos clavó sus puñales
mortíferos en los ojos
sentidos de tanto mirar.
Atrevidamente.
En derredor.


Les digo, e insisto
no se merecen, ni nos merecemos
misericordia de los “bastos”
poderosos porque nos equivocamos.
Por esa rara tendencia de equivocarnos
que tenemos nosotros.



Los majestuosos infelices que caminamos
la tierra
a sabiendas de una sola verdad:
Que hemos de morir un día.
Digo, en serio, no desesperen
que allá, lejos, no se dónde,
se encuentran unos viejos, teñidos
sus cabellos haciendo pan, a la vieja usanza.




Y que el aroma atrae…en serio.
Que en algún lugar el agua cae cantarina
y el hombre todavía, estoy seguro, no
ha pisado esa tierra.
La que se oculta de sus satélites y de sus fotos
como salidos de ojos indecentes.



Yo os digo, no desesperéis, que, cuando
dice Aquél: “huyan a los montes”,
sabremos el lugar preciso, donde sentarnos
a esa mesa discreta e imponente.
En esa última cena, de ese último día.-

miércoles, marzo 08, 2006

Resignación

Resignación. Palabra final de los que
dejaron que se les vaya su sueño.
Resignación. Palabra final de los que
prefirieron el descanso al desmayo del genio.
Resignación. Palabra final de aquellos que
por ausencia de persuasión dejaron atrás su amor Verdadero.
Resignación. La de aquellos que levantaron el pie
del acelerador, porque tuvieron miedo por única vez de esa curva.
Resignación. Palabra final de aquellos que no sintieron
más lágrimas ni penurias por el llanto de un niño.
Resignación. Palabra final con la que se despiden del mundo aquellos que: vendieron su alma, dejaron que se vaya su sueño,
prefirieron domir a vivir; no persiguieron el amor verdadero de su vida, levantaron el pie del acelerador porque tuvieron miedo de esa curva; de aquellos que no se inmutaron ante el llanto de un niño, de los que
creen que de esa forma,
un día se despide uno del mundo…

lunes, enero 30, 2006

Gilgamesh «dos tercios dios y un tercio hombre»


Mil años antes de que empezaran a escribirse la Biblia y la Ilíada fue redactado el más antiguo poema épico de la humanidad, que resuma una impresionante sabiduría. Permaneció sepultado durante milenios en el norte de Irak, cerca de Mosul, donde había existido la borrada ciudad de Nínive, capital de Asiria. Acaba de aparecer una nueva versión en inglés de ese largo poema, que aprovecha y supera todas las anteriores, con reflexiones de agudeza conmovedora.
El trabajo lleva la firma del poeta, traductor e investigador Stepen Mitchell, que ha recibido la bendición del severo crítico Harold Blum: "Por cierto, es lo mejor que he visto". Se trata del fabuloso Gilgamesh, padre de todos los héroes, anterior a Hammurabi y su trascendental código. Se calcula que vivió hace 4750 años y que su vida se transmitió de boca en boca hasta que unos sacerdotes la escribieron en tabletas de arcilla centurias después. Como toda gran obra literaria, navega triunfal por los tiempos y nos cuenta asuntos que conciernen a nuestra realidad contemporánea. Se refiere al poder y el miedo, el abuso y la clemencia, la amistad y el amor, el deseo de inmortalidad y la conciencia de la muerte, el dolor de la violencia y los beneficios de la concordia. Gilgamesh es héroe y antihéroe, semidivino y humano; a lo largo de sus vicisitudes, conoce el vértigo de la arrogancia y la nobleza de la resignación. Un viajero inglés de nombre Austen Henry Layard, cruzaba los ríos Eufrates y Tigris rumbo a Ceilán cuando escuchó que bajo ciertas colinas yacían escombros de palacios antiguos. Decidió investigar y en 1844 inició las excavaciones que devolvieron a la luz porciones de la olvidada Nínive. Con creciente perplejidad abrió fastuosos corredores y salas de los palacios cuyas paredes brillaban con los colores de leones alados, demonios y deidades azules, combates multitudinarios, cacerías y doradas ceremonias reales. Su asombro no tuvo límites al descubrir bibliotecas atiborradas de plaquetas de arcilla con una escritura desconocida, porque las letras eran cuñas excavadas en diferentes direcciones. Reunió más de 25.000 tabletas y las mandó al Museo Británico. Doce años más tarde logró descifrarse la escritura cuneiforme y se supo que los textos pertenecían al idioma acadio, antiguo pariente del hebreo y el árabe. Hacia fines del siglo, un joven y fanático curador llamado George Smith leyó en una de las tabletas el relato de un diluvio que confirmaba la versión bíblica de Noé. Escribió: "Mi ojo captó que el barco quedó fijado en la montaña de Nizir y que se mandó una paloma para saber si ya tenía donde posarse; ¡descubrí la versión caldea del Diluvio!". Para la sociedad victoriana, era una noticia sensacional que demostraba la verdad histórica de la Biblia. Smith gritó que era el primer hombre en leer semejante texto después de más de dos mil años de olvido; saltaba y corría en torno a la mesa donde había ordenado las maravillosas tabletas y en su excitación empezó a quitarse la ropa. Dice Mitchell que no se sabe si sólo se quitó la capa y el chaleco o si se desnudó por completo, como Enkidu, el amigo fraternal de Gilgamesh, frente a los azorados académicos arropados en sus elegantes trajes negros.
Rainer María Rilke quedó atónito al leer algunos versos del poema. "Es estupendo; es una de las mejores experiencias que pueden ocurrirle a una persona". Las leyendas sobre el antiquísimo Gilgamesh empezaron a circular después de su muerte.
Pero los primeros textos escritos se remontan al año 2100 a.C., en poemas referidos a temas diferentes. Después se reunieron varios relatos y recién en 1700 a.C., es decir, mil años posteriores a la desaparición del héroe, un sacerdote llamado Sin-leki-unini, concentró los materiales existentes y redactó en idioma acadio la versión que ha servido a todas las traducciones posteriores. Ese autor merece ser reconocido como el más culto, sabio e inteligente que engendró la neblinosa alborada de la humanidad. Se afirma que es la primera novela, con suficiente extensión y acertadas revelaciones sobre la complejidad humana. Crece del estado de ignorancia al de la experiencia, con descripciones trepidantes de efecto. Gilgamesh es el rey de la fortificada y maravillosa ciudad de Uruk -con cuya brillante descripción empieza y termina el poema-, pero es un tirano que maltrata al pueblo con su fuerza descomunal, dos tercios divina y un tercio humana. El poema nos estimula desde el comienzo:


"Veamos dentro de la caja de cobre
que está marcada con su nombre.
Destraba su cerradura y ábrela, levanta la tapa.
Toma las tabletas en lapizlázuli.
Lee cómo Gilgamesh sufrió todo y logró todo".


Los dioses decidieron crearle un semejante que confeccionaron con el polvo de la tierra, llamado Enkidu. Vive como los animales entre los animales y es también poseedor de una fuerza imbatible. Gilgamesh se entera de su existencia, pero en lugar de salir a combatirlo, ordena a la sacerdotisa Shamhat que lo domestique mediante sus artes eróticas. Ese capítulo es fascinante, porque convierte el sexo en un instrumento privilegiado de la civilización. Shamhat no es una vulgar prostituta, sino una servidora de Ishtar, cuyo templo ocupa una colina de Uruk. Durante siete días de incesante erección consigue transformar al desnudo y salvaje Einkidu en alguien que se corta el cabello, aprende a comer como los humanos, entiende las palabras y embellece su piel con aceites aromáticos.

"Ven, dice Shamhat a Enkudi, vamos a Uruk,
te llevaré donde Gilgamesh el poderoso rey.




Verás su ciudad grande y sus masivos muros,
verás a ese hombre vestido en su esplendor
con fino lino y enrulada lana,
brillantes colores, capa con franjas y anchos cinturones.
Cada día es un festival en Uruk
con gente cantando y bailando en las calles,

los músicos tocan liras y tambores
y hermosas sacerdotisas esperan frente al templo de Ishtar
enrojecidas de alegre sexo y listas
para otorgar placer a los hombres en honor a la diosa;
hasta los viejos salen de sus lechos".

Pero Gilgamesh tiene la autoridad concedida por los dioses -o impuesta por su arbitrariedad- de desvirgar a las recién casadas en la noche de bodas. Llega Enkidu, que asombra por sus largas piernas y voluminosos brazos y, sin explicar la razón, por indignación o envidia, se traba con Gilgamesh en una lucha inesperada y feroz. Hacen temblar los muros y esconderse de miedo a los habitantes de Uruk. Su lucha, sin embargo, no es a muerte, es fraternal o erótica, porque después se serenan y el propósito de los dioses se ha cumplido: la compañía de Enkudi, su igual, ha transformado a Gilgamesh en un rey que ahora puede controlar su violencia. La larga amistad de ambos crece y se regodea en cacerías, natación, bromas y visitas al templo de Ishtar. Surge en el poderoso Gilgamesh la ambición de inmortalizarse mediante el asesinato del monstruo que protege el Bosque de los Cedros. Ahí, el poema despliega un virtuoso muestrario de sentimientos contradictorios que llegan frescos a nuestro presente, inclusive en los dramáticos instantes previos al degüello. Se refiere al prejuicio, la incomprensión, el ecosistema, las ganas de vencer, la tontería de matar, la misericordia.
Después también muere Enkudi, tragedia que derrumba de dolor a Gilgamesh. El poderoso rey marcha en busca de sabiduría para consolarse. Aunque sabe que tiene partes divinas, también sabe que va a morir. Una mujer le dice:

"Los seres humanos nacen, viven y después mueren
éste es el orden que han creado los dioses.
Pero hasta que el fin llegue, goza de tu vida,
gástala en felicidad, no en desesperación.
Saborea tu comida, transforma cada uno de tu días
en placer, báñate y úngete tú mismo,
vístete con ropas brillantes,
que la música y la danza vivan en tu hogar,
ama a tu hijos que tienes de la mano,
y dale placer a la mujer que abrazas.
Este es el mejor camino de vida para un hombre".


El poema se cierra, como dijimos, de forma circular. Vuelve a describir a Uruk, pero es Gilgamesh quien habla ahora, al regreso de sus desgarrantes experiencias:


"Esta es la muralla de Uruk, y ninguna ciudad en la tierra tiene otra igual. Mira sus fortificaciones que resplandecen como cobre a la luz del sol. Sube las escalinatas de piedra, que son más antiguas de lo que se puede imaginar. Acércate al templo Eanna dedicado a Ishtar, un templo que ningún rey ha igualado en tamaño y belleza. Observa las magistrales construcciones, las palmeras, los jardines, los huertos, los gloriosos palacios y las plazas públicas".

La borrosa firma es, ya lo dijimos, de un autor que merece profunda reverencia: Sin-leki-unini.

Este artículo fue escrito x Marcos Aguinis y opto x reproducirlo entero, sin link... así, de puro glamourous que resulta el copy & paste, en casos aislados...como este.

I´ll be back!